El principio
Eran las 2:15 de la madrugada cuando me decidí, por fin, a entrar en este mundo de palabras. Con el último cigarrillo del día encendido, rodeada de una manta barata de Ikea, escuchando el silencio como quien escucha pasar el tren, sentada en una silla de plástico naranja y con los ojos a medio cerrar, decidí que había llegado el momento. Nunca sabía muy bien por qué hacerlo. Si por mí misma, por crearme una ocupación más a la que dedicar mis horas muertas o por que de verdad crees que dentro de esta inmensa galaxia hay alguien a quien le pueda interesar lo que dices. Puede que sea una combinación de todas esas cosas las que me hayan llevado a crear un pequeño rincón dedicado a mí misma, a lo que siento, a lo que me invento o a lo que algún día me gustaría vivir. Aquí, la noción de tiempo se convierte en algo complejo. Por un lado, sientes que las horas pasan demasiado despacio, te ahogan. Pero, por otro, son tantas las sensaciones, los momentos, las historias que te invaden que no puedes pararte a reflexionar y apreciar lo que estas viviendo. Dentro de lo que llamamos el día, espero ansiosa estos momentos. Momentos de soledad silenciosa en los que dedicarme a lo que más me gusta, escribir. Escribir para mí, para todos, para nadie o para quien, a donde quiera que esté le guste leerme. Son muchas las opiniones negativas acerca de crearse un blog en el ciberespacio, pero más negativo es, guardarse las cosas que nos ocupan la mente y no dejarlas fluir. Podría dedicar estos momentos a culturizarme, a ser mejor persona o a cualquier otra cosa que construyera un bien común, pero he decidio así, unánimemente, que lo voy a dedicar a lo que me dé la gana. Y ahora, eso, es escribir.
Quizás la escritura sea para mi uno de los motivos que me llega a creer en el mañana, en mis mañanas, en los cientos de días que aún me quedan por delante. Escribiendo me libero de mis miedos, de mi mundo, de mi vida y por unos segundos, dejo de ser yo misma para convertirme en alguien que se cree especial, que le gusta lo que hace y que sabe que escribir es, y será siempre, su mejor amigo. Así que ahora, este será uno de esos rincones de tu casa a los que acudes siempre que tienes tiempo y de los que nunca te gustaría moverte.
Bienvenidos.
un rinconcito liberador en el que escribirle a todos y a nadie lo que te apetezca, wilkommen lupis!
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