En el fin del mundo
Algún día, puede que todo esto termine.
Puede que sólo quede un pedazo de lo que fuimos y que no supimos mantener.
También puede que el agua arrastre consigo todos los recuerdos que minuciosamente construímos.
Pero, si eso sucede, tendremos la certeza de que aquél día, visitamos el fin del mundo y pudimos regresar, juntas y con muchas risas. Porque, alfin y al cabo, el fin del mundo no puede estar tan mal.
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