Qué largo se hará el viaje...

Cuando necesitas a alguien más que al respirar, te cagas de miedo.
Pero cuando ese alguien te necesita tanto como lo precisas tu, el vértigo te invade. Y alfinal te das cuenta de qué somos nosotros sin alguien a lo que aferrarse, por lo que tener miedo y que te dé vértigo. Nada, o mejor dicho, nadie. Y es que respirar es tan necesario como tenerte a mi lado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Libertad, divino tesoro

Contar hasta seis

El paso tres